Como niños embelesados en las vidrieras de alguna juguetería, la gente de Talleres siempre se aferró a la idea de que Andrés Fassi en algún momento iba a sacar un conejo de la galera.
Esta ilusión, le fue dando al presidente, tiempo y margen para ir de a poco delineando un modelo de negocio, que a la vista de todos, y con los resultados puestos, está terminado.
“Traemos jugadores con los torneos iniciados, porque son menos costosos”.
“Tenemos al mejor 10 y al mejor extremo de la Argentina” (Angulo y Sequeira).
“Vamos a empezar a construir el nuevo estadio”.
“Talleres va a pelear con River y Boca”.
Mientras tanto, luego de centenares de afirmaciones de poca consistencia, en medio de demasiadas ausencias, sumadas a muchas y equivocadas incursiones políticas, Talleres quedó en manos de gente inexperta que no tiene ni las capacidades ni el peso para conducir a semejante club.
Sin ir más lejos, en los últimos 15 meses, Talleres afrontó una Copa Libertadores sin un director técnico, no se fue al descenso de casualidad, tuvo 2 mercados de pases horribles, sufrió un robo millonario en la Boutique, perdió el partido decisivo contra Belgrano y se supo que los jugadores del plantel profesional estaban de fiesta horas antes de la concentración más importante de los últimos tiempos.
Dicho esto, el principal responsable en haber puesto de rodillas al 70% de Córdoba, es indudablemente Andrés Fassi.
Algo se ha roto de manera definitiva y no se soluciona trayendo a Guardiola y a Neymar.
Se ha quebrado la credibilidad de alguien que habló demasiado y que le puso demasiado marketing a una gestión, que comparada con la de Belgrano, refleja severas grietas en su relato.
Sin ir más lejos, Artime con sus grandes limitaciones, levantó tribunas y ganó un campeonato.
Todos tienen complejos deportivos que son dignos de elogiar. Ese acierto no es para rasgarse las vestiduras.
Fassi atravesó la delgada línea de la confiabilidad. La gente ya no le cree.
Parafraseando a un limitado marcador central que pasó por el club, se llega a una cruda conclusión: Talleres… no es Disney.