POR LA CAMISETA

Córdoba - ARG

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En Talleres las cosas no funcionan, pero nadie reacciona.

La T se encuentra inmersa en una crisis sostenida desde hace más de 3 años.

Es notorio el declive deportivo, no sólo en el primer equipo, sino en todas las categorías y disciplinas que se practican en el club.

La desinversión y los fallos de los famosos scoutings en Talleres, ya toman la característica de escandalosos. Tan es así, que los jugadores que llegan al club, luego no se pueden vender porque ningún club requiere de sus servicios.

La caída libre se acentuó a partir del momento en que se vendió a Ramón Sosa y de que el presidente Fassi decidió que el equipo realizara la pretemporada en Rusia priorizando como siempre, lo económico por sobre lo deportivo.

¿Se imaginan a un equipo jugando la Copa Libertadores sin un DT?

Bueno, eso sucedió con Talleres el año pasado, cuando tuvo en el banco a Levisman porque no había quien quisiera agarrar el equipo.

Durante la misma temporada, el equipo no descendió de casualidad y este año, en el mes de agosto, Talleres ya no juega por nada; el único incentivo es sumar puntos para no irse a la B en 2027.

La realidad, es que Andrés Fassi se cansó de prometer y de venderle espejitos de colores a la gente.

Mundo Talleres, el nuevo estadio y la famosa frase “Talleres es uno de los 3 grandes y será la envidia de Boca y River”, son tan sólo una muestra de lo que este hombre es capaz de decir para mantener intactos sus intereses haciendo uso de la “marca Talleres”.

Para colmo, el odiado Jorge Sampaoli luce perdido y en su gran mayoría, los jugadores que integran el plantel actual, son mediocres.

En síntesis, el panorama es desolador, más aún, cuando la gente no tiene las pelotas necesarias para reaccionar y pedir alguna explicación.

Cuando se quieran dar cuenta, capaz que ya sea tarde.