2.000.000 de hinchas dependen de las elecciones de una persona que no está decidiendo lo mejor para el club.
Talleres se hunde y los hinchas observan incrédulos como el presidente de la institución se equivoca una y otra vez, perjudicando deportiva e institucionalmente al equipo de sus amores.
No es la primera que sucede, sólo que anteriormente, la buena estrella acompañaba los movimientos del mandamás y Talleres fue zafando de circunstancias al menos complicadas.
Cuando uno vende las joyas y las reemplaza por bijouterie, termina lamentándose.
Cuando uno se cree el dueño de la verdad y no escucha, termina perjudicando a todos.
Cuando uno prioriza sus negocios por sobre los intereses colectivos, a la larga o a la corta, culmina viviendo en la miseria que se generó a su alrededor.
Desde esta página lo advertimos una y otra vez que a Talleres lo estaban manejando como un supermercado o un puesto de ventas al mejor postor, cuando en realidad, se trataba de un club.
Vendiste a Sosa y trajiste a Rick, entregaste a Santos y vino Tarragona.
Llegaron Bebelo, Nahuel, Sequeira y Angulo y ninguno de ellos es capaz de finalizar ni siquiera 45 minutos.
“No hay nueves”. No, Fassi. Sobran nueves.
Los jugadores no quieren venir a Talleres porque saben que luego sus salidas son complicadas y porque no se les paga lo que pretenden.
Encima, te metiste en política y te peleaste con el que tiene las llaves de la AFA.
Más errores, imposible.
El club no tiene un rumbo y se está yendo a la B.
Mientras tanto, el Seba y la familia siguen en sus cargos.